Media jornada
Senderismo + gastronomía
Una ruta guiada entre pinares que termina en nuestra mesa, con un menú pensado a partir de lo que acabas de recorrer.
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La puerta al pueblo más alto de Gran Canaria: su paisaje, su gente y su cocina en una sola mesa.
Abrimos las puertas de un territorio: una cumbre bajo el cielo más limpio de Europa y una mesa que te cuenta dónde estás.
Juana Teresa Gil —Juanate— no regenta Arte‑Gaia: te da un mapa, te dice a qué mirador ir al atardecer y te sirve el vino de un vecino de toda la vida.
Quien viene la recuerda antes que a la comida. Y ese es, precisamente, el objetivo.
Habla con Juanate →
Lo que en 1967 abrieron sus padres como una tienda‑cueva es hoy Arte‑Gaia. Juanate heredó algo más que un negocio: la costumbre de recibir, las recetas de su madre y el orgullo de la cumbre.
No inventamos la cocina de Artenara. La cuidamos.
No cocinamos ingredientes: cocinamos las personas y el paisaje que hay detrás. Algunas historias que llegan a la mesa:

Las papas suben de los bancales de la cumbre; el mojo se maja a mano, como las abuelas.

Raza autóctona, criada en libertad en las medianías y hecha a fuego lento hasta que se deshace.

Del rebaño de un pastor al que llamamos por su nombre, convertido en una mousse templada y aérea, con el contraste dulce-salado de la mermelada de tomate.

El gofio, alma de Canarias, amasado con el caldo del propio potaje. La receta más antigua de la isla, todavía en la mesa.
Une nuestra cocina al paisaje que la alimenta. Cada experiencia es limitada y guiada.
Media jornada
Una ruta guiada entre pinares que termina en nuestra mesa, con un menú pensado a partir de lo que acabas de recorrer.
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Estrella
Cena bajo uno de los cielos más limpios de Europa, con observación astronómica guiada. Artenara es destino Starlight certificado.
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Sobremesa
Un menú de recetas rescatadas de la memoria del pueblo, contadas en la mesa por quienes todavía las cocinan.
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Patrimonio Mundial
Descubre el paisaje cultural UNESCO de Artenara —los santuarios en cuevas y la astronomía de los antiguos canarios— y remata con un almuerzo.
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Atardecer
Aperitivo en un mirador sobre el mar de nubes mientras el sol cae tras el Roque, y después una cena tranquila en Arte‑Gaia.
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A medida
Celebraciones, grupos reducidos y jornadas a medida en la cumbre, diseñadas contigo por la propia Juanate.
Consultar →Del primer sendero a la última estrella, con nuestra mesa justo en el centro.
08:30
Empieza por encima de las nubes, con la cumbre despertando.
11:00
Entra en el Patrimonio Mundial de los antiguos canarios.
14:00
El corazón del día: la cumbre, servida en un plato.
18:30
El sol cae tras el Roque, sobre un mar de nubes.
21:30
Uno de los cielos más limpios de Europa cierra el día.
El mapa de Juanate: senderos, miradores, Risco Caído, dónde mirar las estrellas y, cómo no, dónde comer. Gratis, directa a tu correo.
Sin spam. Solo Artenara y alguna historia de la cumbre.
Leer la guía ahora →No guiamos solos. Trabajamos con guías locales certificados que conocen cada sendero, cada estrella y cada piedra de Artenara, y a los que les encanta contarlo.
Conoce los senderos del pinar como la palma de su mano. Guía de montaña certificado.
Lee el cielo de Artenara como un mapa. Guía de astronomía certificado.
Da vida a Risco Caído y a los antiguos canarios. Guía oficial de patrimonio.
Pásanos el nombre, la foto y una línea de cada guía y completamos su ficha.
No compramos a proveedores. Compartimos mesa, paisaje y una forma de vida con las personas que elaboran lo que servimos.

Al amanecer suben las ovejas por los barrancos; al mediodía cuaja la leche a mano. Su queso madura en la misma cueva desde hace décadas.

Un apicultor muy galardonado y una vida dedicada a su pasión: las abejas. Sus colmenas siguen la floración monte arriba.

Cepas agarradas a bancales y llanuras volcánicas donde casi nada más crece. Un vino de altura que sabe al esfuerzo que costó hacerlo.
A 1.270 metros, por encima de las nubes y lejos de la luz de cualquier ciudad, Artenara ofrece un cielo que pocos lugares del planeta pueden igualar. Nosotros ponemos la mesa justo debajo.
Vive la cumbre →
La Presa de Lugarejos rebosa, los barrancos reverdecen y llegan los primeros quesos del año.

Las noches más claras para mirar las estrellas y cenar bajo la Vía Láctea.

Vendimia, vino de altura y guisos lentos que reconfortan.

Lluvia sobre los adoquines, niebla en la plaza y el calor de la cocina esperándote.
Te ayudamos a planear tu visita. Esto es lo que no te puedes perder alrededor de nuestra mesa; del resto se encarga Juanate.
Diseña tu visita →Descarga las rutas oficiales del pinar y la cumbre, cortesía del Ayuntamiento de Artenara. Elige la tuya y baja con hambre.
Los nombres son orientativos según los lugares de cada ruta; puedes renombrarlos con el título oficial cuando quieras.
No fue una comida. Fue la mejor forma de descubrir Artenara.
“Un lugar encantador en todos los sentidos. La comida buenísima y el personal súper agradable y profesional. 100% recomendado.”
“La dueña, Janeta, una anfitriona espectacular hablando de vinos y productos canarios. Y el flan, el mejor que hemos probado.”
“Vinimos a probar la comida autóctona canaria y no defraudó: papas con mojo, tabla de quesos y carne de cabra, todo abundante.”
Fotografías de nuestra trayectoria y la prensa que ha pasado por nuestra puerta. Una memoria que compartimos con orgullo.
¿Tienes un recorte o una foto antigua que añadir? En cuanto nos la pases, ocupará su lugar aquí.

Qué es, por qué lo protege la UNESCO y cómo visitarlo en un día desde nuestra mesa.

Por qué la cumbre de Gran Canaria es uno de los mejores lugares de Europa para mirar al cielo.

Los mejores senderos del pinar, con distancias, dificultad y dónde comer al terminar.
Las mesas de la cumbre son pocas y el día merece planearse. Cuéntanos cuándo vienes y Juanate se encarga del resto: del menú hasta a qué mirador llegar al atardecer.
No es un boletín, es un círculo pequeño. Recibirás:
Artenara está en lo más alto de Gran Canaria. Subas como subas —en coche, en bici o a pie—, los últimos kilómetros, entre pinares y por encima de las nubes, ya merecen el viaje.